La primavera hizo lo suyo en un club Swinger (El final)

La semana pasó volando, entre trabajo y actividades familiares ya era noche de viernes, aunque había pasado rápido, había sido dolorosa, una semana sin tocar a mi marido durmiendo a su lado, había sido lo más pesado que me había tocado vivir, sobretodo porque lo deseaba, pero había prometido no tocarlo hasta 3 meses y no antes que se hiciera un examen.

Analicé mucho lo que venía, sobretodo saber por qué a pesar de todo, yo seguía queriendo que eso sucediera.

Hablamos esa noche, sobre lo que venía, yo tenía temores, pero estaban basados en la idea de que no quería que volviera a estar con ella y el marido al lado, no quería.

Se lo dije, le dije lo que podía pasar, que quisieran engañarlo, que llegara a buscarla y lo hicieran caer en un juego donde no pudiera salir del departamento y volver a ser el blanco de las fantasías de ellos, cuidado le dije, trata de ser frio aunque cueste, no caigas, observa bien.

Antes de salir ese sábado, me miraba de reojo, estaba segura que tenía muchas dudas, pero no le di el espacio a decirlo, quería que fuera, se acerca a mi, me da un beso corto y suave en los labios, le dije cuídate, pásalo bien… me guiñó un ojo y salió, lo sentí subir al auto hacerlo andar y partir… no pude mirar por la ventana. Tomé mis cigarrillos, una botella de vino y me fui a sentar, puse música miré la hora, 20:15… si salían rápido del departamento, podría estar de vuelta en la casa a eso de las 3:00 de la madrugada, miré la botella de vino y me paré a buscar otra, una no sería suficiente…

Lo que les relataré ahora, lo supe después…

Llegó puntualmente, tocó a la puerta y abre ella, maquillada, peinada, con tacones pero aún no se vestía, llevaba una toalla. Lo saluda con un beso en la boca y le dice estoy sola, mi marido fue a comprar cerca, mientras llega me termino de vestir y nos vamos, te parece?

Mi marido entra y se fue a sentar al sofá, ella suavemente se le acerca y le dice, me costó elegir la ropa interior para hoy, para ti… ¿te gusta lo que elegí? Y abre su toalla frente a él y se deja ver completamente desnuda, total y absolutamente depilada, su piel brillaba, tersa, se notaba que había sido humectada con algún aceite, un suave aroma llegó hasta él, delicado y seductor… no habló, sólo observaba y ella se acerca, toma su mano y lo hace acariciar su sexo suave y ya húmedo… ¿tentador? ¿Qué harían ustedes?… pues él hizo lo mismo… se puso de pie, la comenzó a acariciar, se besaron, comenzó a subir la temperatura entre ambos, mientras se besaban ella comenzó a caminar hacia la habitación haciéndolo seguir sus pasos. Entran y cierra la puerta, se sienta en el borde de la cama y comenzó a abrir su pantalón, de una manera ya conocida para él, ella abre su boca y de un solo movimiento introdujo todo dentro de ella, se movía suave y lo miraba a los ojos, insinuante y seductora, tomó las manos de él y se las lleva a su cabeza mostrándole el movimiento que ella deseaba para que él lo hiciera. Comenzó a moverla a su gusto, ella se dejaba llevar, gemían ambos, los minutos pasaban y ella no cesaba, lo seguía encaminando al éxtasis de la manera que ella ya había aprendido que a él le gustaba…

Miré el reloj, eran las 22:16… una hora y cuarto desde la hora acordada para juntarse y no había mensaje en mi celular, me sentí defraudada, ni siquiera me avisó cuando salieron, ni cuando llegaron, ya debían estar en algún motel. Miré la botella y serví en mi copa lo último que quedaba y descorché la otra, la noche se venía larga.  Me bebí la copa de un sorbo, me serví la otra, comencé a sentir los efectos del alcohol, no sólo el mareo, sino que mi mente comenzó a imaginar qué estaría sucediendo y muy a mi pesar sentí excitación… los imaginé en una cama, desnudos, besándose y gimiendo al calor de las caricias, olvidados del mundo, de mi… sentí que cuerpo se estremecía, no era rabia, era excitación.  Sin pensarlo y sin darme cuenta me comencé a acariciar, los imaginaba, me encendía.  Era algo extraño, jamás lo había hecho, nunca había pensado en darme placer imaginando lo que sucedía, me sorprendí pero no paré. Absorta en mis fantasías de pronto me sobresalta el ruido de un motor, rápidamente miro y era su auto, mi marido en la puerta, miro el reloj las 22:32 pm.

Me puse de pie como pude y lo vi entrar, esa mirada que yo conocía, esa que me decía con amor y resignación que como siempre yo tenía razón.

Se sentó a mi lado y tomó mi copa, la bebió de un sorbo, esperé… me vuelve a mirar y comenzó a relatar.

A mi marido le estaba gustando tanto lo que ella le estaba haciendo, que usó su control y no se dejó llevar totalmente, pensando en la noche que se venía, quería disfrutarlo aunque le era difícil, al igual que yo llevaba una semana sin sexo y eso lo tenía vulnerable.

De pronto siente un sonido en la puerta, no dijo nada, dejó que ella siguiera, comenzó a gemir fuerte, la saca, y la comienza a acariciar, ella se dejó, la besaba, la tocaba y comenzó a llevarla al éxtasis, casi a punto de ella alcanzar el clímax, la suelta, abre la puerta y ahí estaba él, el cornudo, escuchando y masturbándose, ella no supo qué hacer, quedó a un punto del orgasmo. El cornudo dice rápidamente que él llegó y no quiso interrumpir, pero que por favor continuaran que lo que estaba sucediendo era delicioso y que él lo estaba disfrutando…

Mi marido tomó sus cosas, y aparte de sentirse estúpido por haber caído en sus trampas a pesar de mi advertencia, sintió rabia de no estar conmigo y casi haberles dado en el gusto a ellos por su debilidad.

Volví a sentir la culpa de arrastrarlo a mis fantasías, no quería mirarlo a los ojos, tomó mi rostro y me hizo mirarlo y me dice, tú no me obligas, yo acepto, no es tu culpa, es la mía por no pensar antes de actuar, somos un equipo y aquí estoy, donde debo estar, contigo.

De las experiencias se aprende, la teoría siempre es simple, la práctica te muestra la realidad, pero el que no arriesga no gana…

 

Ahora lo saben, soy felizmente Cuckquean.

 

 

twitterbird_rgb@cuckqueanchilena

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