La primavera hizo lo suyo en un club Swinger (Parte 2)

Cuando salimos del club íbamos en silencio en al auto, era de madrugada y habían pocos autos en la carretera, me sentía extraña, me había gustado casi todo lo que había sucedido, pero algo me hacía sentir que no era del todo agradable.

Mi marido no hablaba nada y eso me preocupó un poco.

Intenté relajar el ambiente y puse música en la radio, de pronto una canción que me recordó mi infancia, lloré… mi marido me ve y no entendía, entre lágrimas le expliqué que me recodaba cosas bellas, tranquilo le dije, es sólo de nostalgia, ¿lo era?

Me calmé, el camino era largo, y me atreví. ¿Qué te pareció lo que acaba de pasar?

No contesta en el momento, me dice, deja ordenar mis ideas.

¿Era necesario ordenarlas? ¿qué no quería decir?

Esperé y luego habla. Muy agradable ella, muy comprometida con la fantasía de todos, me cayó muy bien…

¿Eso es todo? Dije… ¡me acabas de describir a una postulante a un trabajo, no a alguien con la que acabas de tener sexo! ¡Oh ya entendí! Te gustó y no te atreves a decirlo!

Sus ojos me lo confirmaron, temía decirme algo que me pudiera hacer sentir mal.

Tranquilo, esa es la idea, que lo hagas con quien te guste, no por darme en el gusto.  Sonrió aliviado.

A la mañana siguiente hablé con el marido de ella, ¡estaba feliz! A su mujer le había encantado mi marido y quería repetir,  acordamos juntarnos esa noche en otro club.

Llegamos a la hora acordada y ellos ya estaban ahí, ella ya estaba bebiendo espumante, saludó a mi marido con un beso en la boca que él respondió feliz.  Bailamos, bailaron, de pronto, el cuckold nos invita a su departamento, accedimos y nos fuimos.

Al llegar, descorcharon una botella de vino, yo sólo acepté una copa, no quería que el alcohol desviara mi atención.

Ella toma de la mano a mi marido y le dice, ¿quieres conocer el departamento?

Se ponen de pie y caminan directo a la habitación, mi corazón saltaba, veía que mi marido estaba muy encantado con todo. Entran y cierran la puerta, a los pocos minutos (muy pocos) escuché los gemidos de ella, el marido no pudo aguantar la curiosidad y abrió suavemente la puerta y vi su cara de gusto, me mira y me dice, ¡wow! ¡Parece que se deseaban!, están casi sin ropa y se besan apasionados… déjalos solos le dije.

Vuleve a sentarse a mi lado y yo trataba de conversar, pero él atento a la habitación, se para otra vez y vuelve a abrir la puerta, yo ya estaba un poco molesta. Comienza a decir con voz agitada por la excitación de lo que veía: «están sobre la cama, sin ropa, se besan y se acarician, parece que a mi hermosa le gusta como lo hace porque la veo como se retuerce en sus brazos.

¡Nunca la había visto así de excitada!…

Por favor dije, no me relates como si fuera un partido de fútbol. Puedo escucharlos, si quieres mirar hazlo, pero en silencio por favor…

¡Es que deberías venir a ver! Se nota que se gustan y se desean, ni les importa que yo esté… no me gusta mirar, prefiero escuchar o imaginar, déjame acá.  Tragué de un sorbo lo que quedaba de vino y me serví otra copa.

Los minutos pasaban y los gemidos, de ambos, iban en aumento y la emoción del cuckold también, me ponía nerviosa, me alteraba. No aguanté y fui a mirar. Estaban acostados desnudos, frente a frente besándose muy excitados, se tocaban por todas partes, ella lo suelta y baja hasta su miembro, vi cómo lo devoró con ansias, de una sola vez entero en su boca y un gemido de complacencia salió de ella y uno de placer salió de mi marido, me volví a mi asiento, me tragué la otra copa de vino.

El marido de ella seguía en la puerta mirando, sonreía feliz y seguía comentando lo que veía, mi hermosa sigue chupando se nota que le gusta… ¡ahora se puso sobre él,  un 69 maravilloso. ¡Tu marido sabe lo que hace!,  e está dando un orgasmo glorioso por lo que veo.

Mi paciencia hacia él estaba llegando al límite y se lo iba a reclamar cuando me dice: ¡no! ¡Que belleza! ¡Lo está montando!

Traté de centrar mis pensamientos y pensé: no me “relató” la parte del condón… entré en pánico, no fui capaz de moverme de mi asiento, quedé helada. Un par de minutos después, el marido de ella casi en éxtasis dice: acabaron! Tu marido acaba de llenar a mi mujer, ¡esto debo probarlo!

Corrió hacia la cama, yo ya no escuchaba nada y tuve que ir, al llegar, lo veo a él entre las piernas de ambos, saboreándolos a los dos, mientras ellos aún se estaban besando y recuperando el aire, me paré al lado de la cama, miré el entorno y no había ningún preservativo, el cuckold me mira y dice: ¿quieres probar la leche de tu marido saliendo de mi mujer?

Como pude, salí de ahí tratando de no gritar, de no llorar, de no demostrar nada, con una sonrisa en mi rostro llegué de nuevo a mi asiento y bebí el resto de la botella de vino hasta que los 3 salieron de la habitación y pude decir, es tarde, está amaneciendo, ¡vámonos!

El silencio en el auto fue brutal, el aire se cortaba con un cuchillo, no pude hablar, comenzaba a vivir algo que jamás imaginé y eso había que conversarlo, ¿cómo? ¿cuándo?… quizá ahí no era el momento, preferí esperar, calmarme, lo peor vino después…

Esperen el desenlace.

 

 

 

Ahora lo saben, soy felizmente Cuckquean.

twitterbird_rgb@cuckqueanchilena

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