La realidad superó mi fantasía

Como ya saben, me inicié en el swinger con la fantasía de un trío MHM (mujer, hombre, mujer).

Después de pasar noche tras noche imaginando y de hablar casi a diario del tema, sólo pensaba en encontrarla, tarea titánica, ya que hace 26 años los clubes Swinger en mi país eran casi nulos, no sabía cómo buscar, no sabía de reglas, no sabía nada… además, mi vida en casa, cuidando hijos pequeños, a lo más lejos que llegaba era a la tienda de la esquina en busca de alguna cosa que faltara para cocinar,  y les aseguro que la señora que atendía el negocio no era mi candidata, si, aunque no lo crean, la miré por si me servía, estaba absorta en mis fantasías cuando otra señora más o menos de mi edad con sus hijos al lado me pide permiso para elegir su pan, le sonrío y me disculpo por estar distraída.

Amablemente ella me sonríe de vuelta y me dice: ¡te entiendo! Esto de tener que vivir sólo cuidando hijos nos cansa… comenzamos ese amable intercambio de frases normales cuando te topas a alguien simpático mientras compras.  Salimos casi juntas caminando con nuestros hijos hacia nuestras casas, entre gritos de pequeños, juegos y órdenes de ¡no hagas eso!

Vivía muy cerca, nos despedimos y volví a mi rutina.

Cada tarde fue lo mismo, compras, saludar a la vecina, nuestros hijos jugaban y las charlas cada vez más largas… una vez le pregunté, ¿cuál es tu nombre? Verónica…. me pregunta de vuelta y le contesté. Nuestros retoños ya habían formado amistad y se entretenían en los columpios que estaban al paso.

Comenzamos a vernos a diario, la amistad crecía y la complicidad también, era mi primera amiga en ese barrio.

Después de algunos meses, las visitas ya eran en nuestras casas, y confiábamos mucho la una en la otra, al extremo que me atreví a confesarle mi fantasía, ¿sorpresa para mi? ¡Ella fantaseaba lo mismo! Se lo propuse, sin mediar nada más tiritando de nervios, a lo que ella contesta: ¿me quieres compartir al guapote de tu marido?

  • ¿De verdad te gusta?
  • ¡Es guapísimo!
  • ¿Quieres hacerlo con nosotros?
  • Ninguna mujer te diría que no…

Esa noche se lo dije a mi marido y sonrió incrédulo, hasta que cerca de las 21:00 horas ella golpea la puerta y entra vestida muy guapa dispuesta a saborear al hombre que yo sin saber ya le había echado el ojo…

Nuestros hijos dormían, nos fuimos ella y yo a la habitación, nerviosas, ansiosas y muy excitadas sólo reíamos y aclarando mi voz lo llamo: ¿amor, puedes venir?

Aparece en la puerta, nervioso, serio… lo tomo de un brazo lo entro y cierro la puerta y le digo: aquí está, te prometí que la traería… ella se pone de pie, se acerca a él y lo besa intensamente, yo no podía creerlo!

Frente a mi, sin miedo ni vergüenza otra mujer besaba a mi marido, se agitaron,  yo estaba sin poder mover un músculo mirando. De pronto ella se sienta al borde de la cama, lo guía frente a ella, le abre su pantalón y comienza su tarea prolija y afanada, parecía el mejor manjar que habían probado sus labios, con suavidad iba acariciando con sus manos mientras su lengua iba tentando cada centímetro, aprendiendo de memoria el motivo de sus fantasías.

Cada cierto rato ella levantaba su vista y lo miraba fijo sonriendo, traviesa y seductoramente, casi experta.

Mi marido entró en ese camino del que ya no hay retorno, tomó su cabeza y comenzó a empujar, se movía lento pero profundo, luego rápido y frenético y sus quejidos ya iban en aumento, ella aceptaba todo.  Era extraño, era como verme a mi misma, recién ahí noté que el color de su cabello, la forma de sus ojos, su estatura era muy iguales a mí y lo disfruté, fue como haberme desdoblado o poder verme en un espejo.  De pronto, la levanta, la vuelve a besar, la desnuda y la tira de espaldas a la cama, ella sonreía.  Mi marido le abre sus piernas, me mira y me dice ven, te quiero aquí conmigo… sin pensar fui, y sólo seguí sus movimientos hasta que de pronto me veo boca con boca con mi marido besando su sexo, él y yo mezclando nuestras lenguas saboreando la húmeda excitación de mi amiga, que gemía pidiendo más, abriéndose con sus manos pidiendo nuestras lenguas dentro de ella, él y yo accedíamos sin dudar viendo una y otra vez sus temblores a cada orgasmo que iba sintiendo su cuerpo… te quiero dentro mío gimió ella, mirando casi suplicando el miembro que minutos antes había devorado con ansiedad. Recordando la primera fantasía, nos pone a las dos en el borde de la cama, con los pies en el suelo y nuestras manos afirmadas sobre el colchón, observó,  acarició y besó a cada una casi como agradeciendo tan bello obsequio,  sin nosotras esperarlo comenzó a penetrarnos, una a una,  iba y venía, gemía agitado, casi desquiciado. Hasta que en un segundo de cordura, él salió de ella y baña nuestras espaldas con el tibio néctar de su placer que por tantos minutos lo había retenido para poder al fin expulsarlo… caímos rendidos, satisfechos y aún incrédulos de lo que había sucedido.

Nuestra fantasía había dejado de serlo, ahora ya era un juego real, el que se repitió dos veces más en la misma semana.

A la semana siguiente, una noche en la que estaba programada la visita de mi amiga, llega mi madre de visita con una tía política mía,  valga decir que mi familia es pequeña porque mi madre era huérfana desde muy niña y ella y sus hermanos fueron separados para ser criados en diferentes puntos del país, por lo que recibir una visita de algún pariente, en este caso, la cuñada de mi mamá era casi un evento.  Pero al verlas en la puerta de mi casa, en esta oportunidad me dio desgano, tenía mejores planes para esa noche. Salgo a abrir con mi mejor sonrisa fingida, y mi tía me dice casi eufórica te traigo una sorpresa, ¿a que no sabías que a una cuadra de aquí vive tu prima, hija de tu tía Rosa, la hermana menor de tu mamá.

Mi mamá sonreía, acababa de conocer a una sobrina… yo sólo pensaba en que se fueran pronto, antes que llegara mi amiga, cuando la veo aparecer que ya venía llegando… mi tía la mira y le dice: ¡Verónica! ven a conocer a tu prima. Nos miramos, yo estaba casi en shock, no soltaba palabra, Verónica sólo sonreía frente a mí.

Mi querida tía comenta: No le quise decir a ninguna para poder darles esta sorpresa, qué lindo que la familia se conozca.

Con Verónica no volvimos a hablar más, no pudimos volver a mirarnos a la cara, lo que sucedió en esa semana quedó para cada quién como un recuerdo y cada quién verá cómo lo enfrenta, para mi al principio fue horroroso, mi marido se sentía un campeón, para ella no lo sé.

A pesar del fuerte impacto para todos, esto no frenó mis deseos de seguir con esto, por lo que seguí en mi afán de seguir viviendo tan ricas experiencias, probando cada vez más fantasías, claro está que esto avanzó a experiencias cada vez más audaces, más perversas y más morbosas.

Todos sabemos que un pequeño tropezón en la vida no puede matar nuestros sueños ¿verdad?

Pasaron los años, crecí y maduré, ahora no es tan horrendo, me río y digo: ¿qué mejor? Todo quedó en familia…

 

Ahora lo saben, soy felizmente Cuckquean.

 

 

twitterbird_rgb@cuckqueanchilena

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5 comentarios

  1. Me encanta leerte, me encanta saber que semana a semana podré continuar leyendo tu historia.
    Sin duda alguna la de hoy fue alto impacto, pero es imposible no imaginar la situación, cada momento, imposible no imaginar el paso a paso.
    Te felicito y doy gracias por compartir tu experiencia con el mundo entero.

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  2. Muchas veces se encuentran historias de la vida real que se transforman en gran libros,la sexualidad es un gran libro que siempre tendrá de que escribirse por es sin fin y traspasa la barrera del tiempo,realmente la felicito

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  3. Wow

    Casi nos da un infarto.

    Una combinación muy buena entre lo excitante y el pánico.

    Ha sido sensacional leerte de nuevo

    Seguiremos muy atentos con el siguiente relato.

    Muchos saludos de Saúl y Paty

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